CÍRCULO HOLMES

Asociación Cultural

DAVID VIVANCOS

David Vivancos Allepuz:” Holmes y Watson son dos caramelitos para los lectores y para los escritores"

 

David Vivancos Allepuz se lo pasa muy bien, Tiene las palabras a su disposición.
Hace chas y aparecen a su lado ideas formidables e inverosímiles; argumentos inesperados y deslumbrantes; finales tan nítidos como deslumbrantes que resuelve con precisión de ajedrecista y lucidez de humorista.
No se toma a si mismo muy en serio lo que le da licencia a no tomarse nada en serio.
Deja su rastro en cuentos de lo más macro y de lo más micro que reúne, por ejemplo, en “Los extraños casos. Holmes, Watson & Hudson S.L.” donde se empeña en rebelar y revelar ( con b y v) al extravagante detective, al buen doctor y a la paciente ama de llaves y consigue que se muestren tal y como siempre habíamos sospechado que eran.

¿Cuáles fueron las lecturas que le marcaron y por qué?
A mí me marcaron Guillermo Brown y Los Cinco, además de Holmes, como a muchos jóvenes. Y Poe. Ya más crecidito, me quedo con John Fante, con sus crudas historias de italoamericanos y su lenguaje escueto; con Eduardo Mendoza, por su humor tan personal. Con Delibes, con Marsé, con Bolaño, con Jardiel Poncela, con Fernán-Gómez, con muchos, ya ve.

¿Y su primer Holmes cuál fue? ¿Lo recuerda?
Sí, por supuesto, cómo olvidarlo. Mi primer relato fue La aventura de los muñecos danzantes. Quizás por ello siga siendo una de mis historias favoritas.

¿Cuándo se dio cuenta de que se había convertido en un holmesiano?
Cualquiera que haya leído libros de aventuras en su juventud tiene que haberse convertido, por fuerza, en holmesiano. Y yo no soy ninguna excepción.

¿Y su primer Holmes de cine? ¿Cuál fue?
En este caso no puedo ser tan preciso y no le puedo decir cuál fue la primera película inspirada en Holmes que vi. Pero que fue una interpretada por Basil Rathbone sí que se lo puedo asegurar. Soy un clásico.

Da la sensación, tras leer su libro, que los libros de Elige tu propia aventura fueron muy importantes.
Qué va, qué va. Los había hojeado, eso seguro, porque eran relativamente populares entre mis compañeros de estudios, pero yo no recuerdo haber completado ninguna de esas aventuras. Una sugerencia del ilustrador, Sergi Cambrils, acabó reconvertida en los guiños a Elige tu propia aventura que aparecen en Los extraños casos.

Su libro es un “Libro de libros”, transpira amor a la lectura y la convierte en un  homenaje.
Es relativamente frecuente que un libro de microrrelatos venga cargadito de referencias literarias. Por aquello de que manejar personajes y situaciones ya conocidas por los lectores nos ahorran sus descripciones y sus antecedentes y podemos adentrarnos en el nudo y en el desenlace de la trama utilizando menos palabras. Que de eso va la cosa, de economizar las palabras.

Aunque no lo parezca , dada la cantidad de gente que, con anodinos resultados, que se apunta a él; el género del microrrelato y del relato breve, está en auge.
Supongo que en la mayoría de los géneros pasará algo parecido y me gustaría que la crítica fuera igual de exigente con todos ellos. ¿Cuántas novelas negras o históricas anodinas habrán caído en nuestras manos últimamente? Unas cuantas, ¿verdad? Es cierto que el número de microrrelatistas crece exponencialmente incentivado, en parte, por la gran oferta de concursos promovidos por diarios, emisoras de radio o bibliotecas. Pero también tenemos semanas de la novela negra en cualquier población de más de setecientos sesenta habitantes. La oferta crece mientras la demanda se mantiene estable y eso tiene sus ventajas, pero también sus inconvenientes.


Y es el género que usted elige para contar sus interpretaciones y variaciones holmesianas.
Al hilo de la pregunta, señalar que algunas de mis historias, las menos, no creo que entren dentro de la definición de microrrelato. Son cuentos breves o muy breves, soy muy malo etiquetando mi propio trabajo.

¿Cuáles son los secretos de un buen microrrelato?
Básicamente es uno: conseguir la participación de un lector activo. Alguien que se implique en el texto que se le plantea. El buen microrrelato ocultará parte de la historia a través de la elipsis que el lector deberá interpretar o se valdrá de personajes que ese lector ha de conocer previamente y saber qué papel juegan en la aventura que le están contando. Como Lewis Carroll, Jack el Destripador o el Hombre Invisible.

Escribir un microrrelato es como un juego de ajedrez, cada movimiento (cada frase) debe ser precisa y exacta, no caben errores.
Tiene toda la razón. Cometer un único error puede suponer la derrota en la partida hasta el momento perfecta o el fracaso de una historia que estaba siendo bien contada.

De hecho, hay un cuento dedicado al ajedrez.
Soy un gran aficionado al ajedrez desde niño. Voy camino de los cuarenta años federado en el Club d’Escacs Sant Martí en Barcelona, aunque hace mucho que compito lo justo. Y he escrito tres libros de cuentos relacionados con el juego, así que es normal encontrar también en mis libros de microrrelatos textos que giren alrededor del ajedrez.

Hay relatos que resuelve en una o dos frases. Eso solo viene de la inspiración.
Hay microrrelatos que lo reclaman. Incluir una palabra que no es necesaria puede arruinar una historia. Porque aquí es tan importante el fondo como la forma. Como en la poesía. No deja de ser curiosa esa relación, pero es así. Si el impacto perseguido demanda un título y un texto de dos frases, no hay que añadir un adjetivo de más, una explicación de más, una subordinada de más. No hay que añadir nada.

De hecho, a veces usa el propio título como parte del relato.
El título es una herramienta más al servicio del microrrelatista. No debemos olvidar que el buen microrrelato ha de contar lo que quiere el autor con el mínimo número de palabras posible. El título puede dar la información que le falta al lector para cerrar la historia narrada. Algo así como darse una palmada en la frente y decir ¡claro! En la relectura del título se encuentra la clave de unos cuantos microrrelatos. 

Pienso, por ejemplo, en El extraño caso del líder laborista descuartizado, en el libro que nos ocupa.
También juega con la tipografía como un elemento narrativo más.

Otro recurso de la escritura breve. El microrrelato visual juega con las formas, igual que los caligramas. Volvemos a la poesía y no es casual. La poesía y el microrrelato requieren una precisión que una novela no necesita en cada una de sus frases para que esta funcione. Una frase puede verse enriquecida en su significado si se escribe sobre un pentagrama. Estoy pensando en el microrrelato Ópera prima, de Manu Espada. Pero hay muchos ejemplos más de diferentes autores. En mi caso, jugué con varios tamaños de letra en un mismo texto para dotarlo de significación. Sin ese recurso, la historia poco o ningún sentido habría tenido.

Su Holmes y su Watson son como dos niños caprichosos y rebeldes.
Lo son. Niños grandes, ¿verdad? No hemos de olvidar que estamos ante un libro de humor. Lo publica la editorial Pez de Plata en su colección La risa floja. El título no engaña, el título lo dice todo. Es un libro de humor. De Holmes, pero de humor, como las Novísimas aventuras de Sherlock Holmes de Jardiel .Y dos o tres personajes haciéndose la puñeta, entre crimen y crimen, es una cosa bien divertida. A mí, al menos, así me lo pareció al encarar esta aventura durante los meses de encierro en la pandemia.

Parecen Tom y Jerry, carecen de trabas, reparos  y formalidad, ya que su única obsesión es crear el caos con sus travesuras o maldades. No es un libro políticamente correcto.
Gracias a Dios. De vez en cuando alguien tiene que decir lo que piensa del lenguaje inclusive. Aunque no espere el lector encontrar en él un catálogo de impropiedades. El humor de este libro es blanco, no blanco nuclear, pero algo así como blanco roto puede que sí.

Su Señora Hudson , por el contrario, aporta algo, tampoco mucho, de sensatez…
La señora Hudson es el único personaje totalmente centrado que el lector va a encontrar en "Los extraños casos... Espero no estar reventándole la lectura a nadie adelantándole este hecho. Y no fue algo premeditado: surgió así. Quizás fue el subconsciente el que me lo dictó, no sabría decirle. Con dos niños en la casa llega, supongo que debí de decirme.

La verdad es que los tres tienen (y mantienen) una relación triangular larga y algo desgastada por el tiempo.; digamos que ya se saben.
Exacto, es como un matrimonio de tres que, a veces, da la sensación de haber durado ya demasiado. Muchas de las situaciones reflejadas pueden ser explicadas por el hastío o, sencillamente, por el gran conocimiento que tienen los unos de los otros: sus manías, sus frustraciones, sus puntos débiles. Saben buscarse las cosquillas, vaya que sí. Pero también resuelven muchos crímenes entretanto, ¿eh?

El libro está dedicado a su tío Aníbal, su primer ilustrador…
Mi tío ilustró mi primera obra narrativa, "Mate en 30", un libro de cuentos de ajedrez que el Ayuntamiento de Barcelona publicó con motivo del trigésimo aniversario de la fundación del Club d’Escacs Sant Martí. Figuras en blanco y negro, que jugaban con las líneas simples y el puntillismo. Carezco del lenguaje para hablar de lo plástico, salta a la vista, pero el haber publicado este libro ilustrado maravillosamente por Sergi Cambrils, también negro sobre blanco, me pareció una buena excusa para honrar la memoria de mi tío.

Y el libro lo ilustra Sergi Cambrils con unos dibujos realistas muy expresivos y cargados de tinta que, muchas veces, se “quedan mirando” al lector, es un estilo reminiscente de Egon Schiele. Es todo un contrapunto.
Contrapunto respecto a lo escrito y contrapunto también a la técnica utilizada por Aníbal. Contar con el boli BIC de Cambrils para esta obra ha sido una verdadera suerte. No todos los días tiene uno la ocasión de colaborar con alguien así. Por la calidad técnica de su trabajo y por su calidad humana. Nos lo hemos pasado pipa trabajando conjuntamente. Eso de Egon Schiele se lo comentaremos, a ver qué opina al respecto.

Entre sus relatos aprovecha para homenajear a sus ídolos como el que hace a Julio Cortázar con “Continuidad de los parques“ , uno de los grandes microrrelatos o cuentos breves de la historia.
Cortázar más que un microrrelatista lo que es es un cuentista excepcional. Y La continuidad de los parques un relato (posiblemente un microrrelato, sí, aunque eso dependerá del teórico que lo analice, porque a los lectores de Cortázar nos da bastante igual) de lectura imprescindible. La historia la había dictado ya el genio de Cortázar: yo me limité a hacer circular a los personajes de Conan Doyle por su escenario y a cambiarle el final, nada más. Espero que ambos sepan disculpar mi osadía.

También hace un homenaje a la gran Pamela Lee Travers y a la maravillosa, y desconocida, Mary Poppins.
Un recurso utilizado en la escritura de microrrelatos y en el humor, en general, es trasladar situaciones o personajes conocidos de una época a otra. Lo que hice yo, en este caso, fue llevar nuestro modo de pensar actual a la época victoriana y cuestionar el hecho de que pudiera existir una Liga de los Hombres Extraordinarios que no incluyera la presencia de una mujer, de la fabulosa niñera de Mr. Banks. Inconcebible, habida cuenta de lo que comentaba medio Londres.

En un libro en que hay tanto absurdo no podía faltar un homenaje a Lewis Carroll y la encantadora y desconcertante Alicia.
Exacto, por lo absurdo y por la relación de la obra de Lewis Carroll con el ajedrez, pero su presencia no es tan evidente como su pregunta pudiera dar a entender. Ese relato es un buen ejemplo de lo que comentábamos antes: la elipsis y la participación del lector activo. No se menciona ninguno de los dos nombres, pero usted ha dado con ellos. Con Carroll y con Alicia. Buen trabajo lector el suyo que yo, como autor, agradezco. Esta colaboración es siempre necesaria en el microrrelato.

Y a Alan Moore que dio la vuelta a los héroes de siempre y cambió nuestra manera de mirarles y verles.
He de confesar que muy de cómics no soy y que desconocía por completo el nombre de Alan Moore. Llegué a La Liga de los Hombres Extraordinarios a través del cine y supe que, de una forma u otra, habían de acompañar a Holmes en una de sus aventuras. Igual que me pasó con algunos personajes de Verne, sin ir más lejos.

Incluso encuentra hueco para aparecer en su libro, como también hace Sergi Cambrils.
Bueno, quise consultarle al propio Holmes si la publicación del libro podría estar atentando contra los derechos de autor de Sir Arthur Conan Doyle. Con luz y taquígrafo, qué mejor modo de hacerlo. Me pareció lo justo. Y habrá encontrado guiños similares en todas las páginas del libro. Incluso en el índice onomástico hay una pequeña broma, fíjese usted.

Y se permite momentos de cruel ternura o al revés como en "el caso del visitante rencoroso".
Pero yo sigo pensando que, en el fondo, sigue siendo humor blanco. Acaso este un poco gris, de acuerdo. Es que el visitante rencoroso lleva aguantando mucho, qué caramba, y se le presenta una ocasión excepcional para tomarse su pequeña venganza. No desvelemos más a los futuros lectores.

En su libro hay de todo. Es como si hubiera roto a Holmes en mil añicos y mil facetas y hubiera dejado que cada lector escogiese a su favorito.
Así es. En mil no, pero en unas cuantas sí. En unas historias presento al detective tradicional, reflexivo y obsesivo; en otras es un seductor o un pillastre que le amarga a Watson la existencia con sus jugarretas o el objeto de las bromas del doctor, según, o un bobo sin más. No perdamos de vista que estamos ante un libro de microrrelatos, de historias independientes, por tanto, y que en ningún momento he pretendido que tuviera consistencia como conjunto. Ahora tengo curiosidad por cuál es su Holmes favorito. Que ya está bien de sólo responder. ¿Cuál es su preferido?

El más parecido a mí: el bono sin más; y antes de que sus preguntas vayan a más, solo queda mencionarle que da la sensación de que se lo ha pasado muy bien, muy muy bien, ecribiendo este libro.
Holmes es un placer. Holmes y Watson son dos caramelitos para los lectores y para los escritores, eso es obvio. Me lo he pasado de fábula, desde luego, para qué engañarnos. Y que lo perciba el lector es, al menos para mí, una de las mejores críticas que puede recibir un libro de humor.


Una entrevista de Luis de Luis Otero (Jabez Wilson)

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